
Ambrosio Francisco Ferro fue un sacerdote católico, párroco en Natal, en el actual estado brasileño de Río Grande del Norte, y uno de los llamados mártires de Cunhaú y Uruaçu. En la primera mitad del siglo XVII la región, colonizada por Portugal, había caído en poder de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales, y en ese contexto de guerra se produjeron graves tensiones entre los colonos católicos y las tropas al servicio de los holandeses, de confesión calvinista, que contaban con aliados indígenas.
En julio de 1645 un grupo de fieles reunidos en misa en la capilla de Cunhaú fue asesinado junto con su párroco, André de Soveral. Pocos meses después, el 3 de octubre de 1645, en Uruaçu, cerca de Natal, fueron asesinados el padre Ambrosio Francisco Ferro y numerosos laicos, hombres, mujeres y niños, que habían quedado bajo custodia. Según los testimonios conservados, algunos murieron tras negarse a abandonar la fe católica; entre ellos se recuerda al campesino Mateus Moreira.
Juan Pablo II beatificó a treinta de estos mártires en el año 2000, y el papa Francisco los canonizó el 15 de octubre de 2017. Son considerados protomártires de Brasil y se les celebra el 3 de octubre. En el lugar de Uruaçu, en el municipio de São Gonçalo do Amarante, existe un monumento en su memoria.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.