
Feliciano es el patrono de Foligno, en la Umbría, y es venerado como el primer obispo de esa ciudad y como el gran evangelizador de la región. Su culto es muy antiguo, pero las dos biografías latinas que se conservan son tardías y contienen elementos legendarios, por lo que es difícil precisar los datos de su vida.
Según esas narraciones, vivió entre los siglos II y III, fue ordenado sacerdote por el papa san Eleuterio y consagrado obispo de Foligno por el papa san Víctor I, y dedicó una vida muy larga a predicar el Evangelio por las ciudades y aldeas de la Umbría. Durante la persecución del emperador Decio, hacia el año 250, habría sido arrestado, torturado por negarse a sacrificar a los dioses y conducido hacia Roma para ser ejecutado, pero, ya muy anciano, murió en el camino, a poca distancia de su ciudad. La tradición une a su historia a una joven cristiana, santa Mesalina, que lo asistió en la prisión y murió también por la fe.
La catedral de Foligno está dedicada a él y conserva sus reliquias. Su fiesta, el 24 de enero, es la principal de la ciudad, que lo honra como fundador de su Iglesia.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.