Babila (o Bábilas) fue obispo de Antioquía de Siria, una de las grandes sedes del cristianismo antiguo, a mediados del siglo III; ocupó la sede hacia el año 240. Es, después de san Ignacio, uno de los obispos antioquenos más recordados, aunque los datos seguros sobre su vida son escasos.
Según una tradición recogida por san Juan Crisóstomo y relacionada con un episodio que narra el historiador Eusebio de Cesarea, se negó a admitir en la iglesia a un emperador, identificado con Felipe el Árabe, hasta que hiciera penitencia por sus crímenes. Murió durante la persecución del emperador Decio, hacia el año 250: Eusebio dice que falleció en la cárcel, y otras fuentes, que fue decapitado. La tradición añade que pidió ser enterrado con sus cadenas y que con él murieron tres jóvenes a quienes había instruido en la fe.
Sus reliquias tuvieron una historia singular: hacia el año 351 fueron trasladadas al suburbio de Dafne, junto al santuario de Apolo, y el emperador Juliano el Apóstata ordenó retirarlas de allí en 362. Es uno de los primeros casos conocidos de traslado de reliquias de un mártir. Se le venera en Oriente y en Occidente, especialmente en Milán, donde una antigua iglesia lleva su nombre. Su memoria se celebra el 24 de enero.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.