
Equicio fue un monje y abad del siglo VI que vivió en la región de Valeria, en el centro de Italia, en las tierras montañosas de los Abruzos, en la misma época en que san Benito organizaba la vida monástica en Montecassino. Lo que se sabe de él procede de los Diálogos de san Gregorio Magno, que recogió el testimonio de personas que lo habían conocido, entre ellas el obispo Albino de Rieti.
Según ese relato, en su juventud sufrió fuertes tentaciones, que venció con la oración y la penitencia viviendo como ermitaño. Después se sintió llamado a guiar a otros y fundó varios monasterios de hombres y también de mujeres, de los que fue padre espiritual. Sin ser sacerdote, recorría ciudades, pueblos y casas predicando y explicando la Sagrada Escritura, vestido pobremente y montado en la peor cabalgadura que encontraba, llevando sus libros en unas alforjas. Se cuenta que, cuando algunos clérigos de Roma criticaron que predicara sin haber recibido órdenes, el papa mandó a buscarlo, pero, según el relato, una visión le hizo desistir y le permitió seguir con su labor.
San Gregorio lo presenta como un hombre de gran celo, humilde y lleno de amor a las almas. Murió hacia el año 570 y fue sepultado en el oratorio de san Lorenzo de su monasterio. Es venerado especialmente en la región de L'Aquila y su memoria se celebra el 11 de agosto.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.