San Eligio

Eligio, en francés Éloi, nació hacia el año 588 cerca de Limoges, en la Galia merovingia, en una familia galorromana. Su padre, que trabajaba los metales, lo envió como aprendiz a un orfebre que dirigía la casa de la moneda de Limoges. Eligio demostró un talento excepcional, se trasladó a París y entró al servicio del rey Clotario II, a quien, según la tradición, ganó con su honradez al fabricarle dos tronos con el material destinado a uno solo. Fue orfebre y encargado de la acuñación de moneda, y bajo el rey Dagoberto I llegó a ser uno de sus principales consejeros.

A pesar de su riqueza y su influencia, vivió una profunda conversión. Empleaba sus bienes en ayudar a los pobres y en rescatar cautivos y esclavos, a los que muchas veces liberaba, y fundó monasterios como el de Solignac, cerca de Limoges, y un monasterio femenino en París. En 641 fue ordenado obispo de Noyon y Tournai, en el norte de Francia, y durante casi veinte años fue un pastor muy activo: predicó en las regiones de Flandes aún paganas, combatió las supersticiones y cuidó de los enfermos.

Murió en Noyon el 1 de diciembre del año 660. Su culto se difundió ampliamente por Europa. Es patrono de los orfebres, plateros, joyeros y herreros, y en general de quienes trabajan los metales; también de los veterinarios y de quienes cuidan caballos, por diversas leyendas populares.

Biografía: redacción de Misa de Hoy.

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