Agerico, conocido en Francia como saint Airy, nació hacia el año 521 en Verdún o en sus alrededores, en el reino franco de Austrasia. Formó parte del clero de la ciudad y, hacia el año 554, siendo todavía joven, sucedió a san Desiderio como obispo de Verdún. Gobernó la diócesis durante más de tres décadas, en un periodo de luchas continuas entre los reyes merovingios.
Sus contemporáneos san Gregorio de Tours y el poeta san Venancio Fortunato, que lo visitaron, dejaron testimonio de su generosidad con los pobres y de su actividad como constructor de iglesias y baptisterios. Gozó de la confianza del rey Sigeberto I, cuyo hijo Childeberto II recibió el bautismo de sus manos, y fue consejero de este cuando subió al trono. Gregorio de Tours cuenta que Agerico intentó en vano proteger a unos nobles rebeldes que se habían refugiado en su iglesia, entre ellos un tal Bertefredo, asesinado por los hombres del rey dentro de un recinto sagrado, y que el obispo sufrió profundamente por ello.
Murió en Verdún hacia el año 588 y fue enterrado en una iglesia que él mismo había construido. Siglos después, junto a su tumba se fundó una abadía benedictina que llevó su nombre, Saint-Airy, y que fue durante siglos uno de los centros religiosos de la ciudad. Su memoria se celebra el 1 de diciembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.