Atilano nació hacia el año 850 en Tarazona, en Aragón, según la tradición en una familia noble. Muy joven ingresó en la vida religiosa y fue ordenado sacerdote. Buscando un maestro espiritual, se unió a san Froilán, ermitaño y predicador con quien compartió durante años la vida de oración y la tarea de evangelizar las tierras del noroeste peninsular, entonces en proceso de repoblación cristiana tras las campañas de la Reconquista.
Ambos fundaron monasterios, entre ellos el de Moreruela, en la actual provincia de Zamora, que llegó a reunir a numerosos monjes. Hacia el año 900, el rey Alfonso III de Asturias impulsó la restauración de sedes episcopales y Atilano fue consagrado primer obispo de Zamora, al mismo tiempo que Froilán lo era de León. Gobernó la diócesis durante unos veinte años, dedicado a organizar la vida cristiana de una ciudad de frontera.
La tradición zamorana cuenta que, sintiéndose indigno, peregrinó como penitente y arrojó su anillo episcopal al río Duero, y que a su regreso lo encontró en el vientre de un pez, señal de que debía volver a su sede. Murió hacia el año 919. Es patrono de Zamora, donde se le venera especialmente, y la iglesia de San Pedro y San Ildefonso conserva sus reliquias.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.