San Agileo fue un mártir de Cartago, en el norte de África, de quien no se conservan datos biográficos: no sabemos cuándo nació, a qué se dedicaba ni en qué persecución murió, aunque probablemente fue en el siglo III o a comienzos del IV, cuando la Iglesia africana sufrió duramente bajo varios emperadores romanos.
Lo que sí está bien documentado es su culto antiguo. San Agustín predicó un sermón en su honor el día de su fiesta, según consta en el catálogo de sus obras elaborado por su discípulo Posidio, aunque el texto de ese sermón se ha perdido. En Cartago existía una basílica dedicada a san Agileo, mencionada en la vida de san Fulgencio de Ruspe, y a finales del siglo VI el papa san Gregorio Magno agradeció en una carta al obispo de Cartago el envío de reliquias del mártir a Roma. Estos testimonios muestran que su memoria fue muy apreciada durante siglos, tanto en África como en Roma.
El Martirologio Romano lo recuerda el 25 de enero, fecha que ya figuraba en los calendarios más antiguos. Su caso es representativo de muchos mártires africanos cuya historia se ha perdido, pero cuya veneración atestiguan los grandes Padres de la Iglesia.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.