Francisco Zirano nació hacia 1564 en Sassari, en la isla de Cerdeña, e ingresó en la Orden de los Franciscanos Conventuales, donde fue ordenado sacerdote. En su tiempo, los corsarios del norte de África capturaban con frecuencia a habitantes de las costas del Mediterráneo, y miles de cristianos vivían como esclavos en ciudades como Argel. Entre ellos se encontraba un primo suyo, y Francisco se dedicó a reunir dinero para pagar el rescate de cautivos.
En 1602 viajó a Argel con ese propósito. Allí fue apresado y, al negarse a renegar de su fe cristiana, fue condenado a muerte. Murió el 25 de enero de 1603, desollado vivo, y la tradición conserva que se encomendó a Dios con las palabras de Jesús en la cruz. Su actitud ha sido vista como un reflejo del modo de presencia que san Francisco de Asís pedía a sus frailes entre los musulmanes: testimonio pacífico, sin disputas, confesando ser cristianos.
La Iglesia lo reconoció como mártir y fue beatificado en Sassari el 12 de octubre de 2014. Es especialmente recordado en Cerdeña y por la familia franciscana, que lo propone como modelo de caridad hacia los presos y los esclavizados.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.