
Tomás Percy nació en 1528 en el seno de una de las familias nobles más poderosas del norte de Inglaterra. Su padre fue ejecutado en tiempos de Enrique VIII por haber participado en la Peregrinación de Gracia, el levantamiento del norte contra la supresión de los monasterios. Durante el reinado de María I, católica, recuperó los títulos de la familia y fue nombrado conde de Northumberland.
Con la llegada al trono de Isabel I se restableció la Iglesia de Inglaterra separada de Roma, y Tomás, que se mantuvo católico, vio cómo perdía influencia. En 1569 fue uno de los líderes del llamado Levantamiento del Norte, una rebelión de nobles católicos que pretendía restaurar la fe católica y que fracasó en pocas semanas. Huyó a Escocia, donde fue capturado y, tras un tiempo de prisión, entregado a las autoridades inglesas. Se le ofreció salvar la vida si renunciaba a su fe y aceptaba la religión oficial, a lo que se negó. Fue decapitado en York el 22 de agosto de 1572, y en el patíbulo declaró morir en la fe de la Iglesia católica.
Fue beatificado por el papa León XIII en 1895, junto con otros mártires ingleses de la época de la Reforma. La Iglesia lo considera mártir porque, aunque había tomado parte en una rebelión, su muerte se produjo por haberse negado a abandonar la fe católica.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.