
Guillermo (William) Lacey fue un caballero de Yorkshire, en el norte de Inglaterra, que vivió en tiempos de la reina Isabel I, cuando la práctica del catolicismo estaba castigada por la ley. Casado con una viuda, fue multado y hostigado durante años por negarse a asistir a los oficios de la Iglesia oficial. Tras la muerte de su esposa decidió hacerse sacerdote: estudió en el Colegio Inglés de Reims y en Roma, y fue ordenado hacia 1580. Volvió a Inglaterra para atender clandestinamente a los católicos del norte.
Fue detenido en 1582 en York, al parecer mientras asistía a una misa celebrada en secreto para presos católicos. Junto a él se recuerda a Ricardo (Richard) Kirkman, también de Yorkshire, formado en el seminario inglés de Douai y ordenado en 1579, que había ejercido su ministerio en el condado de Lincoln como preceptor en casa de una familia católica, hasta ser arrestado ese mismo año.
Ambos fueron juzgados por el delito de ser sacerdotes católicos ordenados en el extranjero y ejecutados en York el 22 de agosto de 1582, ahorcados y descuartizados según la pena de la época por traición. Forman parte de los mártires de Inglaterra y Gales, y fueron beatificados por Pío XI en 1929. Se les recuerda especialmente en la diócesis de York.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.