
Román Lysko nació el 14 de agosto de 1914 en Horodok, cerca de Leópolis, en la actual Ucrania, y pertenecía a la Iglesia greco-católica ucraniana, una Iglesia oriental en comunión con Roma en la que los sacerdotes pueden estar casados. En 1938 se casó con Neonila Huniovska, y en 1941 fue ordenado sacerdote para la archieparquía de Leópolis. Desde 1944 fue párroco de Belzets.
Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el régimen soviético decidió liquidar la Iglesia greco-católica: en 1946 sus obispos fueron encarcelados y se forzó su integración en la Iglesia ortodoxa rusa. Los sacerdotes que se negaron a dar ese paso fueron perseguidos, encarcelados o deportados. El padre Román permaneció fiel a la comunión con Roma y fue detenido por la policía política soviética. Murió en 1949, con unos treinta y cinco años, en la prisión de Leópolis; las autoridades atribuyeron su muerte a un paro cardíaco, pero testigos afirmaron que había sido brutalmente golpeado.
Fue beatificado por el papa Juan Pablo II en Leópolis en junio de 2001, junto con otros mártires greco-católicos ucranianos del siglo XX, entre ellos el obispo Mykola Charnetsky. Su memoria se celebra el 14 de octubre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.