
El beato Juan, llamado «el Hispano», nació hacia 1123 en el reino de León, en España. Todavía adolescente marchó a Francia en busca de una formación que no encontraba en su tierra y estudió en Arlés. Terminados sus estudios, pasó un tiempo junto a un ermitaño aprendiendo la vida de oración y después ingresó en la Cartuja de Montrieux, en Provenza, donde fue sacristán y más tarde prior. Durante su gobierno impulsó la copia y corrección de manuscritos.
Tras dejar el cargo pasó a la Gran Cartuja, cuyo prior, san Antelmo, lo tenía en gran estima. Cuando se ofrecieron tierras en Saboya para una nueva fundación, Antelmo lo eligió para dirigirla. Después de muchas dificultades iniciales, el monasterio floreció, y Juan lo llamó Le Reposoir, «el lugar de descanso». A petición de san Antelmo redactó también unos estatutos para las monjas cartujas, un aporte importante para la rama femenina de la orden.
Gobernó Le Reposoir unos nueve años y murió hacia 1160. Quiso ser enterrado junto a dos pastores muertos en una avalancha, a quienes él mismo había sepultado. Sus restos fueron trasladados en 1649 a la iglesia del monasterio. Su culto fue confirmado por la Santa Sede en el siglo XIX.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.