
Dorotea nació en 1347 en Montau, un pueblo de la Prusia gobernada entonces por los Caballeros Teutónicos, en la actual Polonia. Hacia los diecisiete años la casaron con Alberto, un artesano armero de Danzig, mayor que ella y de carácter áspero. Del matrimonio nacieron nueve hijos, pero solo una hija llegó a la edad adulta y terminó haciéndose religiosa. Durante un cuarto de siglo Dorotea sobrellevó con paciencia la dureza de su esposo, y con el tiempo logró que él compartiera su vida de piedad: juntos peregrinaron a Aquisgrán, a Einsiedeln y a otros santuarios de la Europa central.
En 1390, mientras ella peregrinaba a Roma, murió Alberto. Viuda, Dorotea se trasladó a Marienwerder, la actual Kwidzyn, y en 1393 se hizo encerrar como reclusa en una pequeña celda adosada a la catedral, donde se entregó a la oración y a la penitencia. Desde allí aconsejaba a quienes acudían a su ventana, y su fama de discernimiento se extendió con rapidez. Era muy devota de la Eucaristía, en una época en que la contemplación de la hostia consagrada tenía gran peso en la piedad popular. Su confesor, el teólogo Juan de Marienwerder, puso por escrito sus experiencias místicas.
Murió en su celda el 25 de junio de 1394. El proceso de canonización abierto poco después quedó interrumpido, pero la devoción se mantuvo viva y el papa Pablo VI confirmó su culto en 1976. Es considerada patrona de Prusia y de la región de Pomerania, y se la venera especialmente en Kwidzyn y Gdansk.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.