
María Lhuillier nació el 18 de noviembre de 1744 en Arquenay, en la región francesa del Maine. Quedó huérfana pronto, creció sin aprender a leer y trabajó como sirvienta. Más tarde pidió entrar en las Hospitalarias de la Misericordia de Jesús, religiosas que atendían hospitales, y fue destinada al de Château-Gontier. Tras años de trabajos duros fue admitida en 1778 a la profesión como hermana lega, con el nombre de sor María de Santa Mónica.
Durante la Revolución Francesa las religiosas fueron expulsadas del hospital y se refugiaron en Laval. Sor María fue detenida acusada de haber repartido ropa del hospital entre los necesitados. El tribunal le ofreció la libertad si prestaba el juramento de libertad e igualdad exigido por el régimen, que ella consideraba incompatible con su fidelidad a la Iglesia. Se negó con firmeza, y según los testimonios recibió la sentencia de muerte con alegría, considerándose indigna de morir por la fe.
Fue guillotinada en Laval el 25 de junio de 1794. Forma parte del grupo de diecinueve mártires de Laval, sacerdotes, religiosas y laicos, beatificados por Pío XII el 19 de junio de 1955. Su figura destaca por su humildad: una mujer sencilla, sin estudios ni rango, que se mantuvo fiel hasta el final.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.