
Nicolás Boccasini nació en Treviso, en el norte de Italia, en 1240. Muy joven ingresó en la Orden de Predicadores, donde fue profesor y predicador en Venecia y Bolonia y escribió sermones y comentarios bíblicos. Fue prior provincial de Lombardía y, en 1296, maestro general de los dominicos. Dos años después el papa Bonifacio VIII lo creó cardenal y obispo de Ostia, y lo envió como legado a Hungría para mediar en los conflictos de ese reino.
Vivió en primera línea el grave enfrentamiento entre Bonifacio VIII y el rey Felipe IV de Francia. En 1303, cuando enviados del rey y miembros de la familia Colonna asaltaron al papa en Anagni, el cardenal Boccasini fue uno de los pocos que permanecieron a su lado. Tras la muerte de Bonifacio fue elegido papa en octubre de 1303 y tomó el nombre de Benedicto XI. Su breve pontificado se caracterizó por la búsqueda de la paz: levantó censuras, buscó la reconciliación con Francia sin renunciar a castigar a los responsables del atentado de Anagni, e intentó calmar las divisiones de Roma.
Murió en Perugia el 7 de julio de 1304, tras apenas ocho meses de pontificado; corrió el rumor de que había sido envenenado, sin que se haya probado. Fue sepultado en la iglesia de Santo Domingo de Perugia, donde se venera su tumba. Su culto fue confirmado en 1736.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.