Baltasar Ravaschieri nació en 1420 en Chiavari, en la costa de Liguria, en la noble familia de los condes de Lavagna. Joven aún, ingresó en la Orden de los Hermanos Menores, la familia franciscana, donde se formó en teología, fue ordenado sacerdote y se dedicó a la predicación. Era amigo del beato Bernardino de Feltre, uno de los grandes predicadores franciscanos de la época. Sus hermanos lo eligieron guardián de varios conventos y después ministro provincial en Génova.
Una forma muy grave de gota lo dejó prácticamente inmovilizado durante los últimos años de su vida. Retirado en el convento de Binasco, cerca de Milán, sus hermanos lo llevaban en brazos a la iglesia para la misa y el oficio, y pasaba largas horas en oración. Su enfermedad no le impidió seguir sirviendo: se convirtió en un confesor muy buscado y en consejero de numerosos fieles de la llanura de Pavía, que acudían a él para pedirle consejo y bendición para sus enfermos y sus hijos. Según la tradición, en una ocasión lo sorprendió una nevada en el bosque donde confesaba y la nieve no cayó sobre él.
Aceptó sus sufrimientos con serenidad y los ofreció por la conversión de los pecadores. Murió en Binasco el 17 de octubre de 1492, a los setenta y dos años. Su sepulcro se convirtió en lugar de devoción, y la familia franciscana lo venera como beato el 17 de octubre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.