
Los santos Hermágoras y Fortunato son venerados como los primeros pastores y mártires de la Iglesia de Aquilea, antigua ciudad romana del noreste de Italia, cerca del Adriático, que fue durante siglos uno de los centros cristianos más importantes de la región.
Según una tradición documentada desde el siglo VIII, el evangelista san Marcos predicó en Aquilea antes de ir a Alejandría, y dejó como obispo de la ciudad a Hermágoras, que habría recibido la consagración del propio san Pedro; Fortunato habría sido su diácono. Las actas de su martirio, muy posteriores, cuentan que fueron encarcelados, torturados y decapitados por orden del gobernador romano. Los historiadores consideran que estos relatos tienen poco valor histórico y que los dos santos fueron probablemente mártires locales de Aquilea de los siglos III o IV, cuya memoria se unió más tarde a la leyenda de san Marcos para dar origen apostólico a la Iglesia aquileyense.
Su culto es muy antiguo y se extendió por toda la región: son patronos de Aquilea, de Gorizia, de Udine y de la región del Friuli, y también muy venerados en Eslovenia y en Croacia. Su fiesta se celebra el 12 de julio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.