
Santa Verónica es la mujer que, según una antigua tradición, se acercó a Jesús mientras subía con la cruz hacia el Calvario y le limpió el rostro con un paño. El episodio no aparece en los evangelios, pero se transmitió desde muy antiguo y se consolidó en la piedad cristiana, hasta el punto de formar parte del Vía Crucis como sexta estación.
Según la tradición, en el lienzo quedó impresa la imagen del rostro de Cristo. Desde la Edad Media se veneró en Roma un velo identificado con esa reliquia, conservado en la basílica de San Pedro, que atrajo a muchos peregrinos y que Dante menciona en la Divina Comedia. Algunos autores relacionaron su nombre con la expresión «verdadera imagen», aunque también se ha propuesto que derive del nombre griego Berenice. Otras leyendas la identificaron con la mujer curada de hemorragias que tocó el manto de Jesús, pero sobre su vida real no hay datos seguros.
Más allá de lo histórico, su figura representa la compasión y el valor de quien se acerca al que sufre cuando otros se apartan. Se la considera patrona de fotógrafos y lavanderas, y su imagen sosteniendo el paño con el rostro de Cristo es muy frecuente en las procesiones de Semana Santa.
Oración
El velo de la Verónica está en Santuario del Santo Rostro, en Manoppello, Italia desde el comienzo del siglo XVI. Posiblemente fue robado de la Basílica de San Pedro mientras estaba en construcción. Benedicto XVI fue el primer Papa en visitar el santuario en Manoppello, en Sept, 2006.
Tras trece años de investigaciones sobre el "velo de la Verónica" (el que, según la tradición, utilizara para enjugar el rostro de Cristo camino del Calvario), el prestigioso historiador alemán P. Heinrich Pfeiffer S.J. certifican su autenticidad.
Según Pfeiffer, el rostro de Cristo que aparece en el velo de la Verónica (hoy conservado en Manoppello, Italia), se sobrepone perfectamente a la imagen de la Sábana Santa de Turín:
Los trazos son los mismos: rostro oval ligeramente redondo y asimétrico, cabello largo, un mechón de cabellos sobre la frente, la boca ligeramente abierta, la mirada dirigida a lo alto; rasgos que influyeron en toda la iconografía de Cristo en los siglos posteriores.
Entre los exámenes a los que ha sido sometido el Velo de la Verónica destacan las fotografías digitales realizadas por Donato Vittore, experto de la Universidad de Bari, así como las observaciones bajo luz ultravioleta que confirman la inexistencia de pintura sobre el paño. En efecto, la densidad del color del rostro es muy fuerte sobre el tejido blanco casi transparente, pero estas tomas digitales dejan bien a las claras que no hay pintura. No puede, por lo tanto ser la obra de un artista.
Además, en el rostro se observan dos manchitas y da la impresión de que un líquido, que bien podría ser sangre, se impregnó en las fibras del tejido.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.