Los santos Andrés, Juan, Pedro y Antonio fueron cristianos de Siracusa, en Sicilia, que murieron mártires en el norte de África en el siglo IX. En esa época los musulmanes procedentes de África del Norte conquistaron progresivamente Sicilia, que pertenecía al Imperio bizantino. En el año 878, tras un largo asedio, cayó Siracusa, y muchos de sus habitantes fueron llevados cautivos a África.
Su historia se conserva en los libros litúrgicos griegos. Según ese relato, entre los deportados estaban Juan y sus dos hijos pequeños, Pedro y Antonio, y otro cristiano llamado Andrés. Los niños fueron educados en la corte del emir y, por su inteligencia, llegaron a ocupar cargos de responsabilidad. Sin embargo, se negaron a renunciar a la fe cristiana, y por ello fueron sometidos a duros castigos. Según la tradición, Antonio y Pedro murieron tras crueles tormentos, y su padre, Juan, fue ejecutado junto a sus cuerpos.
Andrés, en cambio, permaneció muchos años encarcelado y, ya anciano, fue finalmente ejecutado. El cardenal César Baronio, que preparó la edición del Martirologio Romano a finales del siglo XVI, los incluyó en él a partir de esos antiguos relatos. Su memoria se celebra el 23 de septiembre, y su historia recuerda a los muchos cristianos de Sicilia y del sur de Italia que sufrieron el cautiverio en aquellos siglos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.