
Paula fue una noble romana del siglo IV, nacida en el año 347 en una de las familias más distinguidas de la ciudad. Se casó con el senador Toxocio y tuvo cinco hijos, entre ellos santa Eustoquia. Al quedar viuda, hacia los treinta y dos años, cambió por completo de vida: renunció a las comodidades de su posición, se dedicó a la oración y a la caridad y se unió al círculo de mujeres cristianas que se reunían en el Aventino en torno a santa Marcela para estudiar las Escrituras.
En Roma conoció a san Jerónimo, que se convirtió en su guía espiritual. En 385 partió hacia Oriente con su hija Eustoquia, recorrió los lugares santos de Palestina y visitó a los monjes de Egipto. Al año siguiente se estableció definitivamente en Belén, donde con sus bienes fundó un monasterio masculino, dirigido por Jerónimo, tres comunidades de mujeres y una hospedería para peregrinos. Aprendió hebreo para leer la Biblia en su lengua original y apoyó de cerca el trabajo de Jerónimo en la traducción de las Escrituras al latín.
Gastó toda su fortuna en limosnas y en sus fundaciones, hasta el punto de morir pobre. Falleció en Belén en el año 404 y fue sepultada en la basílica de la Natividad. Jerónimo dejó un elogio de su vida en una de sus cartas más conocidas. Es patrona de las viudas y se le considera una de las fundadoras del monacato femenino en Tierra Santa.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.