
María de la Dive fue una aristócrata francesa ejecutada durante la Revolución por su fidelidad a la Iglesia católica. Nació el 18 de mayo de 1724 en Saint-Crespin-sur-Moine, en la región de Anjou, y se casó con un caballero de la familia Du Verdier de La Sorinière, del que enviudó. En sus últimos años vivía en su finca de Champ-Blanc, cerca de Le Longeron, con sus dos hijas, Catherine y Marie-Louise.
En los años del Terror, el oeste de Francia vivió una dura represión tras el levantamiento de la Vendée, y quienes protegían a sacerdotes o religiosos y se negaban a romper con la Iglesia eran tratados como enemigos del nuevo régimen. En casa de María se había refugiado su cuñada Rosalie, religiosa benedictina del Calvario de Angers, cuya comunidad había sido disuelta por las leyes revolucionarias. Un hijo de María, que había combatido con los vendeanos, ya había sido ejecutado en octubre de 1793.
En enero de 1794 todas las mujeres de la casa fueron detenidas e interrogadas. María, de casi setenta años, fue condenada y murió guillotinada en Angers el 26 de enero de 1794; al día siguiente corrió la misma suerte Rosalie, y semanas más tarde fueron fusiladas sus hijas. Aunque su rango social pesó en la acusación, el motivo de fondo fue su fe. Juan Pablo II la beatificó en 1984 dentro del grupo de los mártires de Angers, que la diócesis recuerda con especial devoción.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.