
Santa Olimpia, también llamada Olimpíada, fue una aristócrata de Constantinopla del siglo IV, diaconisa y gran colaboradora y amiga de san Juan Crisóstomo. Nació hacia el año 361 en una familia muy rica e influyente. Huérfana desde niña, fue educada por Teodosia, hermana de san Anfiloquio, mujer de gran virtud. San Gregorio Nacianceno, que la conoció, la llamó gloria de las viudas de Oriente.
Se casó con Nebridio, antiguo prefecto de Constantinopla, pero quedó viuda muy pronto. Rechazó nuevos matrimonios, incluso el que le propuso el emperador Teodosio, que como represalia le quitó por un tiempo la administración de sus bienes. Decidió dedicar su vida y su fortuna a Dios y a los pobres. El obispo Nectario la ordenó diaconisa, y fundó junto a la catedral una comunidad de mujeres consagradas. Su generosidad era tan grande que su obispo tuvo que aconsejarle moderación.
Cuando Juan Crisóstomo fue nombrado obispo de Constantinopla, en el 398, Olimpia se convirtió en su colaboradora más fiel. Al ser él depuesto y desterrado en el 404, ella se mantuvo leal, se negó a reconocer al nuevo obispo y fue procesada, multada y finalmente desterrada a Nicomedia. Crisóstomo le escribió desde el exilio diecisiete cartas que se conservan y que la animan en sus sufrimientos. Murió en el destierro hacia el año 408. Es venerada en la Iglesia latina y en las Iglesias orientales, y su memoria se celebra el 25 de julio en el Martirologio Romano.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.