Magnerico nació a comienzos del siglo VI en el reino franco, probablemente en la región de Tréveris, en la actual Alemania. Se educó junto a san Niceto, obispo de esa ciudad, que lo ordenó sacerdote y lo convirtió en su colaborador de confianza. Cuando el rey Clotario I desterró a Niceto porque este le había reprochado públicamente su conducta, Magnerico acompañó a su maestro al exilio. Poco después el rey Sigeberto permitió al obispo regresar a su sede.
Hacia el año 566 Magnerico sucedió a Niceto como obispo de Tréveris, que era la sede más importante del reino de Austrasia. Gobernó la diócesis durante unas tres décadas en una época de guerras y rivalidades entre los reyes merovingios, y gozó de gran prestigio en la corte. Fue muy devoto de san Martín de Tours, en cuyo honor levantó iglesias y fundó un monasterio en Tréveris. En sus viajes a Tours trabó amistad con el obispo san Gregorio de Tours, el historiador de los francos, que habla de él con aprecio en sus escritos. También protegió al joven san Gaugerico, a quien ordenó y que luego sería obispo de Cambrai.
Murió hacia el año 596 y fue sepultado en Tréveris. El Martirologio Romano lo recuerda el 25 de julio, y es venerado entre los santos obispos de esa antigua ciudad.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.