
El beato Federico Rubio Álvarez fue un sacerdote de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios asesinado en Talavera de la Reina al comienzo de la guerra civil española. Nació el 3 de diciembre de 1862 en Benavides de Órbigo, en León. Los hermanos de San Juan de Dios se dedican al cuidado de los enfermos, sobre todo de los más pobres y de los enfermos mentales, y él vivió esa vocación hospitalaria hasta edad avanzada.
En julio de 1936 se encontraba en la comunidad de Talavera de la Reina. Con él son venerados tres hermanos de la misma casa: Primo Martínez de San Vicente Castillo, nacido en 1869 en San Román de Campezo, Álava, que era vicario de la comunidad; Jerónimo Ochoa Urdangarín, nacido en 1904 en Goñi, Navarra; y Juan de la Cruz Delgado Pastor, nacido en 1914 en Puebla de Alcocer, Badajoz, que tenía apenas veintiún años. Los cuatro fueron detenidos en los primeros días del conflicto por su condición de religiosos y fusilados el 25 de julio de 1936.
Forman parte de un grupo de setenta y un hermanos de San Juan de Dios asesinados en distintos lugares de España en 1936, entre ellos varios jóvenes colombianos que se formaban en Ciempozuelos. Juan Pablo II los beatificó el 25 de octubre de 1992. La orden los recuerda como testigos de la caridad hospitalaria, que dieron su vida sin abandonar su consagración. Su memoria se celebra el 25 de julio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.