
Darío Acosta Zurita nació en diciembre de 1908 en Naolinco, en el estado mexicano de Veracruz. Su padre, carnicero, perdió sus bienes durante las revueltas de la Revolución y murió pronto, de modo que Darío ayudó desde niño a su madre viuda a sacar adelante a sus hermanos. Fue monaguillo y muy pronto sintió la vocación sacerdotal. El obispo de Veracruz, san Rafael Guízar y Valencia, lo admitió en su seminario, que por la persecución tuvo que funcionar fuera de la diócesis. Los compañeros lo recordaban como alumno aplicado, piadoso y buen futbolista.
Fue ordenado sacerdote el 25 de abril de 1931 y nombrado vicario de la parroquia de la Asunción, en el puerto de Veracruz. Eran tiempos de fuerte hostilidad del gobierno estatal contra la Iglesia: una ley de ese año limitaba drásticamente el número de sacerdotes autorizados a ejercer.
El 25 de julio de 1931, mientras el templo estaba lleno de fieles y los sacerdotes atendían bautizos y confesiones, un grupo de hombres armados entró y disparó contra ellos. El padre Darío, que llevaba menos de tres meses como sacerdote, murió en el acto; otros quedaron heridos. Tenía 22 años. Fue beatificado en Guadalajara el 20 de noviembre de 2005, junto con otros mártires mexicanos de la persecución religiosa, y es especialmente venerado en Veracruz.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.