
Santa Gúdula nació en Brabante, en la actual Bélgica, en la segunda mitad del siglo VII, en una familia noble. Según la tradición, su madre fue santa Amalberga, venerada también como santa, y sus hermanos fueron santa Reinelda y san Emeberto, obispo de Cambrai. Se dice que se educó en el monasterio de Nivelles, bajo la dirección de su madrina, santa Gertrudis, que era su pariente.
A la muerte de Gertrudis volvió a la casa de sus padres, en Moorsel, cerca de Aalst, y allí llevó una vida de oración, penitencia y caridad sin entrar en un convento. Se dedicaba a atender a los pobres y los enfermos, y acudía cada día a rezar a una iglesia distante de su casa, aun de noche. La leyenda más conocida cuenta que, una vez, el demonio apagó la lámpara con la que se alumbraba por el camino y que esta volvió a encenderse cuando ella rezó; por eso se la representa con una lámpara o un farol, a veces con un pequeño demonio intentando apagarlo.
Murió hacia el año 712 y fue enterrada en Moorsel. En el siglo XI sus reliquias fueron trasladadas a Bruselas, a la iglesia de San Miguel, que desde entonces lleva también su nombre y es hoy la catedral de San Miguel y Santa Gúdula. Es la patrona de Bruselas, y su memoria se celebra el 8 de enero.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.