Máximo fue obispo de Pavía, en el norte de Italia, a comienzos del siglo VI, en tiempos del reino ostrogodo de Teodorico. Durante siglos su figura se confundió con la de otro obispo del mismo nombre que se suponía del siglo III, de modo que se le llegó a celebrar dos veces; los estudios históricos han aclarado que el Máximo de Pavía documentado con certeza es el del siglo VI.
Lo esencial de lo que sabemos procede de un elogio fúnebre que le dedicó su sucesor en la sede, san Enodio, uno de los escritores latinos más destacados de la época. Según este texto, Máximo pertenecía a una familia noble y, antes de entrar en el clero, había ejercido cargos en la administración civil. Ya como obispo se distinguió por su prudencia, su caridad y su dedicación a la comunidad cristiana de la ciudad, en un tiempo en que Pavía era una de las residencias de la corte ostrogoda y en que los obispos desempeñaban un papel importante en la vida civil de las ciudades.
Murió hacia el año 511 y fue sepultado en Pavía. Su culto se ha mantenido en la diócesis paviana, que lo cuenta entre sus obispos santos, junto con figuras como san Siro, primer obispo de la ciudad, y el propio san Enodio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.