
Glicería fue una joven cristiana martirizada en la ciudad de Heraclea probablemente a finales del siglo II, en tiempos de las persecuciones del Imperio romano. Su culto es muy antiguo, sobre todo en las Iglesias de Oriente, y ya en los primeros siglos existía un santuario dedicado a ella.
Sobre su vida solo disponemos de unas actas en griego de escaso valor histórico. Según esa tradición, era hija de un alto funcionario romano y se negó a ofrecer sacrificio a los dioses ante el gobernador; habría derribado una estatua de Júpiter, y por ello fue sometida a diversos tormentos de los que salió ilesa, hasta que fue arrojada a las fieras y murió. Estos relatos siguen el modelo de muchas pasiones de mártires y deben leerse con cautela.
Lo seguro es que fue una virgen mártir cuyo recuerdo se mantuvo vivo en la comunidad cristiana. Es venerada especialmente por las Iglesias ortodoxas y orientales, y la Iglesia latina también la recuerda en su martirologio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.