
San Suitberto fue un monje anglosajón de Northumbria, en el norte de Inglaterra, que en el año 690 formó parte del grupo de doce compañeros con los que san Willibrordo partió a evangelizar Frisia, la región costera de los actuales Países Bajos. Los misioneros se repartieron el territorio, y Suitberto predicó con éxito en zonas de Brabante, Güeldres y Cléveris.
En el año 693 volvió a Inglaterra para ser consagrado obispo por san Wilfrido, y regresó al continente como obispo misionero. Se dirigió entonces a los brúcteros, un pueblo germánico asentado en el sur de la actual Westfalia, y obtuvo allí buenos frutos, hasta que la región fue invadida por los sajones, todavía paganos, y la joven comunidad cristiana quedó dispersa. Suitberto se retiró al territorio de los francos. Pipino de Heristal, mayordomo de palacio, y su esposa Plectrudis le donaron una isla del Rin, cerca de la actual Düsseldorf, y allí fundó un monasterio.
En él pasó sus últimos años y murió el 1 de marzo de 713. Aquel lugar es hoy Kaiserswerth, barrio de Düsseldorf, donde sus reliquias se conservan desde el siglo XVII en un relicario de plata en la basílica que lleva su nombre. Según una leyenda sobre su nacimiento, se le representa con una estrella en la mano. Se le recuerda como uno de los apóstoles de la región del bajo Rin.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.