
San Silas fue uno de los principales colaboradores del apóstol san Pablo y aparece varias veces en el Nuevo Testamento. En el libro de los Hechos de los Apóstoles se le llama Silas, y en las cartas de Pablo, Silvano; se acepta generalmente que se trata de la misma persona. Era un miembro destacado de la comunidad de Jerusalén y se le describe como profeta.
Tras el llamado Concilio de Jerusalén, hacia el año 49, fue enviado con Judas Barsabás a Antioquía para comunicar a los cristianos de origen pagano las decisiones de los apóstoles. Después acompañó a Pablo en su segundo viaje misionero por Siria, Cilicia, Asia Menor, Macedonia y Grecia. Compartió con él la cárcel en Filipos, donde, según los Hechos, ambos cantaban himnos de noche cuando un terremoto abrió las puertas, y trabajó con él en Tesalónica, Berea y Corinto. Su nombre figura junto al de Pablo y Timoteo en el saludo de las dos cartas a los Tesalonicenses, y la primera carta de Pedro lo menciona como portador o redactor del escrito.
No se sabe con certeza cómo ni dónde murió; las tradiciones posteriores difieren. La Iglesia lo venera como colaborador apostólico el 13 de julio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.