
Angelina nació en 1377 en el castillo de Montegiove, cerca de Orvieto, en la familia de los condes de Marsciano. Perdió a su madre siendo niña y, según la tradición, muy joven deseó consagrarse a Dios. Su padre la casó hacia 1393 con un noble de los Abruzos, el conde de Civitella; los relatos antiguos aseguran que los esposos acordaron vivir en castidad. Quedó viuda al poco tiempo y, sin hijos, repartió buena parte de sus bienes, vistió el hábito de la Tercera Orden de San Francisco y reunió a su alrededor a un grupo de mujeres que querían llevar una vida de oración y penitencia.
Aquella actividad provocó recelos entre los señores de la región y Angelina tuvo que abandonar el reino de Nápoles. Tras peregrinar a Asís se estableció en Foligno, donde en 1397 fundó con sus compañeras el monasterio de Santa Ana, origen de las terciarias franciscanas regulares de clausura. La comunidad se extendió pronto a otras ciudades de Italia, y en 1428 el papa Martín V permitió unir esos monasterios bajo una superiora general, cargo que ella ocupó.
Murió en Foligno el 14 de julio de 1435. Su cuerpo se venera en la iglesia de San Francisco de esa ciudad. El papa León XII confirmó su culto en 1825. Las congregaciones de franciscanas que se reconocen herederas de su fundación la consideran su madre.
Oración
Oremos
Finísimo fue el lino con que ella
Fue tejiendo, a lo largo de su vida,
Esa historia de amor que la hace bella
A los ojos de Dios y bendecida.
Supo trenzar con tino los amores
Del cielo y de la tierra, y santamente
Hizo altar del telar de sus labores,
Oración desgranada lentamente.
Flor virgen, florecida en amor santo,
Llenó el hogar de paz y joven vida,
Su dulce fortaleza fue su encanto,
La fuerza de su amor, la fe vivida.
Una escuela de fe fue su regazo,
Todos fueron dichosos a su vera,
Su muerte en el Señor fue un tierno abrazo;
Su vida será eterna primavera. Amén
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.