Quintín fue un joven de la Galia franca del siglo VI, venerado como mártir en la región de Tours, en el centro de Francia. Toda la información sobre él procede de una biografía escrita varios siglos después, en el siglo XIII, por lo que sus detalles deben tomarse con cautela; no se le debe confundir con el más conocido san Quintín de Vermand.
Según ese relato, Quintín era natural de la región de París y estaba al servicio de un noble llamado Gontrán, dignatario en la corte del rey Clotario I. La esposa de su señor intentó seducirlo y él la rechazó. Despechada, la mujer decidió vengarse: lo envió a llevar los caballos a abrevar a orillas del río Indre y allí hizo que unos cómplices lo asesinaran y le cortaran la cabeza, que arrojaron a una fuente. La tradición añade que el agua de esa fuente adquirió desde entonces fama de curativa. El relato, que recuerda la historia bíblica de José y la esposa de Putifar, se presentaba como lección moral sobre la castidad y la injusticia.
Aunque la narración sea tardía, el ambiente que describe encaja con la violencia de las cortes merovingias del siglo VI. Quintín fue venerado como mártir de la pureza en la diócesis de Tours, y el Martirologio Romano lo recuerda el 4 de octubre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.