
San Emerico. Era hijo de san Esteban, el rey que convirtió a Hungría.
Se casó, pero no llegó a subir al trono, pues murió antes que su padre. Leía en los corazones y veneraba a los santos. Ciertos monjes, incluyendo algunos abades, no querían que visitase su comunidad.
A los religiosos sin fervor, en efecto, no les daba más que un beso; los fervorosos recibían tres; y si había un santo entre ellos, le besaba siete veces en cada mejilla.
Muerto en la flor de la juventud, 1032.
Fuente de la biografía: Evangelizo.org.