
El beato Alfredo Pellicer Muñoz, de nombre de pila Jaime, fue un joven religioso franciscano valenciano, mártir durante la persecución religiosa de 1936. Nació en Bellreguard, en la provincia de Valencia, en 1914, en una familia de profunda fe. Estudió en el seminario menor franciscano de Benissa y en 1930 tomó el hábito en el convento del Santo Espíritu del Monte, en Gilet, con el nombre de fray Alfredo.
Su formación se vio afectada por las dificultades que vivió la Iglesia en los años de la República, pero pudo completar el noviciado y estudiar filosofía y teología en Ontinyent, donde hizo su profesión solemne en julio de 1936. Sus compañeros lo recordaban como un religioso alegre, humilde y servicial, que se preparaba para el sacerdocio.
Pocas semanas después, al estallar la guerra, los religiosos tuvieron que abandonar el convento y fray Alfredo volvió a casa de su familia. El 4 de octubre de 1936, fiesta de san Francisco de Asís, fue detenido en su pueblo y asesinado ese mismo día por su condición de religioso. Fue beatificado por Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001, junto con otros mártires valencianos de aquella persecución. Su memoria se celebra el 4 de octubre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.