
San Prosdócimo es venerado como el primer obispo de Padua y uno de los patronos de esa ciudad del norte de Italia. Se le considera también el evangelizador de buena parte del Véneto occidental. Sin embargo, los datos históricos sobre su vida son muy escasos, y ni siquiera hay acuerdo sobre la época en que vivió.
Una antigua tradición paduana afirma que fue de origen griego y que el propio apóstol Pedro lo envió a predicar el Evangelio en la región, lo que situaría su misión en el siglo I. La misma tradición lo relaciona con santa Justina, la mártir más venerada de Padua, a la que habría bautizado. Los historiadores consideran hoy más probable que viviera en el siglo III o a comienzos del IV, y que su relación con Justina sea una construcción posterior. No hay noticias de que muriera mártir.
Lo que sí está atestiguado es la antigüedad de su culto: ya en la Antigüedad tardía existía fuera de los muros de Padua una iglesia dedicada a él, que con el tiempo quedó integrada en el complejo de la basílica de Santa Justina, donde se conservan sus reliquias y un antiguo oratorio que lleva su nombre. Andrea Mantegna lo pintó en el siglo XV en el retablo de San Lucas, sosteniendo la jarra del agua bautismal, símbolo de su labor evangelizadora. Su fiesta se celebra el 7 de noviembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.