
María Mediadora
«María Mediadora» es una advocación de la Virgen que expresa la fe cristiana en que María, por voluntad de Dios, coopera de modo singular en la obra de su Hijo y acompaña con su intercesión a los creyentes. No se trata de una santa distinta, sino de una forma de honrar a la Madre de Jesús subrayando su papel de intercesora, tal como aparece en el Evangelio en las bodas de Caná, cuando presenta a Jesús la necesidad de los novios.
La devoción tomó fuerza a comienzos del siglo XX. El cardenal Désiré-Joseph Mercier, arzobispo de Malinas, promovió la fiesta de María Mediadora de todas las gracias, y en 1921 el papa Benedicto XV concedió a Bélgica y a otras diócesis que lo pidieran una misa y un oficio propios. Desde entonces la celebración se extendió por distintos lugares, en fechas variables según los calendarios particulares.
El Concilio Vaticano II recogió el título de Mediadora entre otros con los que se invoca a María, como Abogada o Auxiliadora, pero precisó que debe entenderse de modo que no reste ni añada nada a la dignidad y eficacia de Cristo, único mediador entre Dios y los hombres, según la primera carta a Timoteo. La mediación de María es, según esa enseñanza, una participación subordinada que nace de la de su Hijo. En la misma línea, documentos posteriores de la Santa Sede han pedido prudencia con algunas fórmulas, para que la devoción mariana conduzca siempre a Cristo.
Oración
LUCERO DE LA MAÑANA
Lucero de la mañana,
norte que muestra el camino,
cuando turba de continuo
nuestro mar la tramontana.
Quien tanta grandeza explica
sin alas puede volar,
porque no podrá alabar
a la que es más santa y rica.
Sois pastora de tal suerte,
que aseguráis los rebaños
de mortandades y daños,
dando al lobo cruda muerte.
Dais vida a quien se os aplica,
y en los cielos y en la tierra
libráis las almas de guerra,
como poderosa y rica.
Si vuestro ejemplo tomasen
las pastoras y pastores,
yo fío que de dolores
para siempre se librasen.
Tanto Dios se os comunica,
que sin fin os alabamos,
y más cuando os contemplamos
en el mundo la más rica. Amén
OREMOS,
Señor, por el misterioso designio de tu amor, has querido que la Virgen María fuese madre del autor de la gracia y estuviese asociada a él en el misterio de la redención humana; que ella nos alcance con profusión tus dones y nos conduzca hasta el puerto de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.