Proclo nació en Constantinopla a finales del siglo IV y entró muy joven al servicio de la Iglesia. Fue lector, después secretario del obispo Ático, quien lo ordenó diácono y presbítero. Hacia el año 426 fue nombrado obispo de Cízico, pero los habitantes de esa ciudad eligieron a otro, de modo que permaneció en Constantinopla, donde se hizo famoso como predicador.
Su nombre quedó unido a la defensa de la Virgen María como Madre de Dios. En el año 428 o 429, en presencia del patriarca Nestorio, que rechazaba ese título, predicó en la catedral una célebre homilía sobre la Theotókos, que es uno de los textos marianos más antiguos e influyentes de la Iglesia griega. Poco después el Concilio de Éfeso, en 431, condenó la doctrina de Nestorio. En 434 Proclo fue elegido arzobispo de Constantinopla.
Como pastor se distinguió por su mansedumbre con quienes se habían apartado de la fe y por su firmeza doctrinal; escribió a los obispos de Armenia un tratado sobre la unidad de la persona de Cristo. En 438 organizó el solemne regreso a Constantinopla de los restos de san Juan Crisóstomo, que había muerto en el destierro, gesto que contribuyó a sanar antiguas divisiones. Según la tradición, durante su episcopado se difundió el canto del Trisagio. Murió hacia el año 446 y es venerado como santo en Oriente y Occidente.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.