
Antonio María Claret nació el 23 de diciembre de 1807 en Sallent, en Cataluña, hijo de una familia de tejedores. Trabajó como tejedor en Barcelona antes de ingresar en el seminario de Vic, y fue ordenado sacerdote en 1835. Quiso ser misionero en tierras lejanas e intentó entrar en la Compañía de Jesús en Roma, pero una enfermedad le hizo regresar. Se dedicó entonces a predicar misiones populares por los pueblos de Cataluña y, más tarde, de las islas Canarias, con gran éxito entre la gente sencilla.
En 1849 fundó en Vic la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, los claretianos. Ese mismo año fue nombrado arzobispo de Santiago de Cuba, donde permaneció hasta 1857: recorrió varias veces su extensa diócesis, reformó el clero, se preocupó por los más pobres y los esclavos, y sufrió un atentado en Holguín en 1856. Fue también un gran divulgador religioso, y promovió la difusión de libros y folletos a bajo precio.
De vuelta en España fue confesor de la reina Isabel II, a la que acompañó al exilio tras la revolución de 1868. Participó en el Concilio Vaticano I. Murió desterrado en el monasterio cisterciense de Fontfroide, cerca de Narbona, en Francia, el 24 de octubre de 1870. Fue canonizado por Pío XII en 1950, y sus restos se veneran en Vic. Los claretianos y las religiosas claretianas, cofundadas por él, están presentes hoy en numerosos países.
Oración
Oremos
Dios nuestro, que infundiste en San Antonio María Claret una gran fortaleza y una admirable caridad para llevar à cabo la evangelización de los pueblos, concédenos, por su intercesión, que busquemos siempre tu reino en todo lo que hagamos y que nos dediquemos, con empeño, à ganar à nuestros hermanos para Cristo. Que vive y reina contigo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.