Maglorio fue un monje y obispo del siglo VI, una de las figuras de la evangelización de la Bretaña continental por monjes llegados de las islas británicas. Lo que se sabe de él procede sobre todo de una biografía escrita en el siglo IX por un monje de la abadía de Léhon, cerca de Dinan, que custodiaba sus reliquias; por eso muchos detalles de su vida deben tomarse como tradición.
Según ese relato, era pariente de san Sansón de Dol y se formó en la escuela monástica de san Iltud en Gales. Acompañó a Sansón en su paso a la Armórica, donde predicó en las zonas costeras, fue abad de un monasterio cercano a Dol, recibió el sacerdocio y, ya anciano, sucedió a Sansón al frente de la iglesia de Dol, en un tiempo en que en el mundo celta el obispo solía ser a la vez abad.
Deseoso de soledad, dejó el gobierno a un sucesor y se retiró a la isla de Sark, en el archipiélago del canal de la Mancha, donde la tradición le atribuye la fundación de un monasterio con numerosos monjes y una vida de gran austeridad. Murió hacia finales del siglo VI, aunque la fecha es incierta. Ante las incursiones normandas, sus reliquias fueron llevadas a Léhon y, en el siglo X, a París, donde dieron nombre a la abadía de Saint-Magloire. Se le venera en Bretaña y en las islas del Canal.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.