
Proclo fue un monje de Calabria, en el sur de Italia, que vivió en el siglo X y fue discípulo de san Nilo de Rossano, uno de los grandes impulsores del monacato de tradición griega en Italia. En aquella época Calabria pertenecía al ámbito bizantino, y sus monasterios seguían las costumbres de los monjes de Oriente.
Lo poco que se sabe de él procede de la biografía de san Nilo, que lo presenta como un hombre de gran cultura, conocedor tanto de las obras profanas como de las sagradas. Según ese relato, ya antes de hacerse monje llevaba una vida muy austera: ayunaba durante el día dedicado a la lectura, y por la noche recorría las iglesias de su ciudad recitando el salterio. Al entrar en la comunidad recibió el hábito de manos de Nilo y se entregó a una ascesis tan rigurosa que su salud quedó dañada para el resto de su vida.
No se conocen otros datos de su vida ni la fecha exacta de su muerte. Su memoria se conservó en Bisignano, cerca de Cosenza, donde se le veneró como santo, y el Martirologio Romano lo recuerda el 19 de febrero como heraldo de la vida monástica.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.