Beata Isabel Picenardi
Beata

Beata Isabel Picenardi

Se celebra el 19 de febrero

Beata Isabel Picenardi, virgen

En Mantua, en Lombardía, beata Isabel Picenardi, virgen, la cual, habiendo vestido el hábito de la Orden de los Siervos de María, se consagró a Dios en su casa paterna y recibió frecuentemente la comunión eucarística. Se dedicó a la celebración de la Liturgia de las Horas, a la meditación de las Sagradas Escrituras y a la devoción a la Santísima Virgen.

La beata Isabel Picenardi nació en Mantua entre el 1428 y el 1430, del noble cremonense Leonardo y de la mantuana Paola Nuvoloni. El padre estaba al servicio del Marqués de Mantua, Gonzaga, y aspiraba para su hija un matrimonio con algún noble de la ciudad; pero ella, en cambio, había decidido permanecer virgen como María, a quien rendía una intensa devoción. La decisión venía ciertamente influenciada por su frecuentación de los hermanos Siervos de María, del vecino convento de San Bernabé, que en 1448 habían pasado a la reciente Congregación de la Observancia.

Vistió el hábito de los «Mantelados» (como se los llamaba) a los 20 años, los cuales permanecían en sus propias casas, pero manteniendo entre ellos el vínculo de religiosos. Su vida consagrada fue breve e intensa, aunque no presentó exterioridades de relieve.

Llegó a quedar pronto huérfana de madre, y después de la muerte de su padre, ocurrida en 1465, dejó la casa paterna, retirándose a una casa de su hermana Orsina, casada con Bartolomé Gorni, en una celda a ella reservada. Vivía en el barrio de «El Cisne», no lejos de la iglesia de San Bernabé de los Siervos de María, a la cual asistía cada día a recibir la Eucaristía, cosa rarísima para el uso de la época; se confesaba con el padre Bernabé de Mantua y recitaba el Oficio Divino con los religiosos. Por su gran devoción a la Virgen, muchos se dirigían a Isabel para obtener la intercesión de la Madre de Dios.

Un año antes de la muerte, de la cual presagió el momento, hizo testamento dejando el propio breviario y trescientos ducados a los Siervos. Murió el 19 de febrero de 1468; al preparar el cuerpo se vio que llevaba cilicio y una rugosa faja penitencial. Fue sepultada en la tumba de la familia en San Bernabé, y tuvo enseguida fama de santidad y de obrar milagros, entre ellos la salvación de una niña caída en el lago y que había permanecido media hora bajo el agua. Hay un fresco datado en 1475 que la presenta vestida con el hábito de los Siervos. Su cuerpo, debido a las supresiones francesas de 1799, fue trasladado a la iglesia del noble oratorio del castillo de Tor di Pecenardi, en la región de Cremona, y luego fue depositado en la iglesia parroquial del lugar. El Papa Pío VII, el 20 de noviembre de 1804, aprobó el culto, extendido a la Orden de los Siervos y a las diócesis de Mantua y Cremona.

fuente: Santi e Beati

Fuente de la biografía: Evangelizo.org.

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