
San Barbato (o Barbado) nació a comienzos del siglo VII en la región de Benevento, en el sur de Italia. Se formó en esa ciudad y, ya sacerdote, ejerció su ministerio en Morcone, pero fue calumniado y tuvo que regresar a Benevento. Allí se dedicó a combatir las supersticiones que persistían entre los longobardos, el pueblo germánico que gobernaba el ducado: aunque eran cristianos, conservaban prácticas paganas como la veneración de un árbol sagrado y de la imagen de una víbora.
En el año 663 el emperador bizantino Constante II puso sitio a Benevento. Barbato animó a la población y al duque Romualdo a resistir, y según la tradición les prometió la liberación si abandonaban los cultos idolátricos. Levantado el asedio, el duque cumplió su palabra: el árbol fue cortado y la imagen de la serpiente fundida. Barbato fue elegido obispo de la ciudad y contó con la ayuda de Teodorada, esposa del duque, en su labor pastoral. Participó además en el concilio de Roma de 680.
Murió el 19 de febrero de 682. Es el patrono de Benevento, cuya catedral guarda sus reliquias.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.