Santo

San Nilo de Ancira

Se celebra el 12 de noviembre

San Nilo, abad

En Ancira, de Galacia, san Nilo, abad, que, considerado discípulo de san Juan Crisóstomo, estuvo al frente de su monasterio durante largo tiempo y difundió en sus escritos la doctrina ascética.

Con el nombre de san Nilo el Viejo se evocan, según parece, dos personajes distintos: uno, protagonista de una serie de leyendas y aventuras que transmiten los sinaxarios orientales, y otro un escritor de Ancira de Galacia (actualmente Ankara), monje de profunda doctrina mística. A quien celebramos hoy es al escritor, san Nilo de Ancira, pero puede encontrarse indistintamente mencionado como san Nilo el Sinaíta, que es el otro monje, quizás legendario, protagonista de las historias tradicionales.

 

De este último se dice que era discípulo de san Juan Crisóstomo, y que ocupaba un alto cargo en Constantinopla. Algunos investigadores llegan a decir que era prefecto de la ciudad. Nilo estaba casado y tenía dos hijos. Cuando éstos habían crecido, Nilo se sintió llamado a la vida eremítica y acordó con su esposa que ambos abandonarían el mundo. Su hijo Teódulo partió con él a establecerse entre los monjes del Monte Sinaí. Desde allí Nilo escribió dos cartas de protesta al emperador Arcadio cuando éste desterró a san Juan Crisóstomo de Constantinopla. Algunos años más tarde, los árabes saqueran el monasterio, asesinaron a muchos monjes y se llevaron preso a Teódulo. Nilo los siguió con la esperanza de rescatar a su hijo. Por fin, lo encontró en Eleusa, al sur de Beersheba, ya que el obispo de ciudad, compadecido de la suerte de Teódulo, le había comprado a los árabes y le había dado trabajo en la iglesia. El obispo de Eleusa confirió la ordenación sacerdotal a Nilo y a su hijo antes de que partiesen al Sinaí. Esta vida está recogida en las Narrationes (Migne, P.G., vol. LXXIX, pp. 583-694).

 

Sin embargo, como observa el Butler, no hay razón alguna para creer que san Nilo ocupara un alto cargo oficial, ni que fuera casado, ni que se estableciera en el Sinaí, ni que viviera aventuras extraordinarias buscando a su hijo. Más bien san Nilo llegó a ser muy conocido por los escritos teológicos, bíblicos y sobre todo ascéticos que se le atribuyen. En su tratado sobre la oración recomienda que pidamos ante todo a Dios el don de oración y que supliquemos al Espíritu Santo que haga brotar en nuestros corazones los deseos que le son irresistibles; también recomienda que pidamos a Dios que se haga su voluntad en la forma más perfecta posible. A las personas que viven en el mundo predica la templanza, la meditación sobre la muerte y la obligación de la limosna. San Nilo estaba siempre pronto a comunicar a otros sus conocimientos ascéticos. Las cartas suyas que se conservan, muestran cuán lejos había llegado en la vida interior y en el estudio de la Sagrada Escritura, y cuán frecuentemente acudían a consultarle personas de todas las clases sociales. Una de dichas cartas constituye la respuesta de san Nilo al prefecto Olimpiodoro, quien había construido una iglesia y quería saber si podía adornarla con mosaicos de tema profano, como escenas de cacería, imágenes de pájaros, animales y cosas por el estilo. San Nilo reprobó la idea y aconsejó a Olimpiodoro que pusiera escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento «para instruir a los que no saben leer». Agregó que sólo debe haber una cruz, situada en el punto principal de la iglesia. San Nilo escribió todo un tratado para demostrar que la vida eremítica es mejor que la de los monjes que viven en comunidad en las ciudades, pero hace notar que también los ermitaños tienen sus dificultades y pruebas particulares. El santo tenía experiencia en eso, pues sufrió violentas tentaciones, turbaciones y asaltos de los malos espíritus. San Nilo escribió a cierto «estilita» que su retiro en lo alto le había sido dictado por la soberbia: «El que se exalta será humillado».

 

 

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

 

 

 

 

 

Nilo el Viejo, del Sinaí (murió alrededor del año 430), fue uno de los muchos discípulos y fervientes defensores de San Juan Crisóstomo. Lo conocemos primero como laico, casado, con dos hijos. En esa época trabajaba en la Corte de Constantinopla, y se dice que fue uno de los Prefectos Pretorianos que, según el acuerdo de Diocleciano y Constantino, eran los funcionarios principales y jefes de todos los demás gobernadores para las cuatro divisiones principales del imperio. La autoridad de ellos, sin embargo, ya había empezado a declinar hacia el final del siglo IV.

Mientras que San Juan Crisóstomo fue patriarca, antes de su primer exilio (398-403), él dirigía a Nilo en el estudio de las Escrituras y en works of piety (Nikephoros Kallistos, "hist. Eccl.", XIV, 53, 54). Aproximadamente por el año 390 (Tillemont, "Mémoires", XIV, 190-91) o quizás el 404 (Leo Allatius, "De Nilis", 11-14), Nilo dejó a su esposa con uno de sus hijos y llevó consigo al otro, Teódulo, hasta el Monte Sinaí para convertirse en monjes. Vivieron allí hasta cerca del año 410 (Tillemont, ib., p. 405) cuando los Sarracenos, invadiendo el monasterio, hicieron prisionero a Teódulo. Los Sarracenos pretendían sacrificarlo a sus dioses, pero eventualmente lo vendieron como esclavo, que fue la manera cómo se convirtió en posesión del Obispo de Eleusa en Palestina. El Obispo recibió a Teódulo en su clero y lo hizo portero de la iglesia. Mientras tanto, Nilo, habiendo salido de su monasterio para buscar a su hijo, finalmente lo encontró en Eleusa. El obispo los ordenó sacerdotes a ambos y les permitió regresar a Sinaí. La madre y el otro hijo también habían abrazado la vida religiosa sen Egipto. Ciertamente que San Nilo aún vivía en el año 430. No se sabe cuánto tiempo después falleció. Algunos escritores creen que él vivió hasta el año 451 (Leo Allatius, op. cit., 8-14). La Byzantine Menology para su festividad (12 de Noviembre) supone eso. De otro lado, ninguna de sus obras menciona el Concilio de Éfeso (431) y parece que él conociera sólo el comienzo de los problemas Nestorianos; por lo que no tenemos evidencia de su vida más allá del año 430.

Desde su monasterio en el Sinaí, Nilo era una persona muy conocida a través de la Iglesia Oriental; por sus escritos y su correspondencia, él jugó un rol importante en la historia de su época. Era conocido como teólogo, erudito bíblico y un escritor asceta, por lo que gente de toda clase, desde el emperador hacia abajo, le escribían para consultarle. Sus numerosas obras, incluyendo una multitud de cartas, consisten en denuncias de herejía, paganismo, abusos de disciplina y delitos, de reglas y principios de ascetismo, especialmente máximas sobre la vida religiosa. Él advierte y amenaza, sin temor alguno, a personas de alto rango, abades y obispos, gobernadores y príncipes, incluso al mismísimo emperador. Mantuvo correspondencia con Gaina, un líder de los Godos, esforzándose por convertirlo del Arrianismo (Libro I de sus cartas, nos. 70, 79, 114, 115, 116, 205, 206, 286); denunció enérgicamente la persecución de San Juan Crisóstomo, tanto al Emperador Arcadio (ib., II, 265; III, 279) como a sus cortesanos (I, 309; III, 199).

A Nilo se le debe considerar como uno de los principales escritores ascéticos del siglo V. Su festividad se mantiene el 12 de Noviembre en el Calendario Bizantino; en el martirologio Romano se le conmemora también en la misma fecha. Los armenios le recuerdan, con otros padres egipcios, el jueves posterior al tercer domingo de su Adviento (Nilles, "Kalendarium Manuale", Innsbruck, 1897, II, 624).

Los escritos de San Nilo del Sinaí fueron editados por primera vez por Possinus (París, 1639); en 1673, Suárez publicó un suplemento en Roma; sus cartas fueron recopiladas por Possinus (París, 1657), una recopilación de mayor alcance fue hecha por Leo Allatius (Rome, 1668). Todas estas ediciones son utilizadas en P. G., LXXIX. Fessler-Jungmann ha dividido las obras en cuatro clases:

• (1) Obras acerca de las virtudes y los vicios en general: — "Peristeria" (P. G., LXXIX, 811-968), un tratado en tres partes dirigido a un monje Agathios; "Acerca de la Oración" (peri proseuches, ib., 1165-1200); "Acerca de los ocho espíritus de la maldad" (peri ton th'pneumaton tes ponerias, ib., 1145-64); "Acerca del vicio opuesto a las virtudes" (peri tes antizygous ton areton kakias, ib., 1140-44); "Acerca de diversos malos pensamientos" (peri diapsoron poneron logismon, ib., 1200-1234); "Acerca de la palabra del Evangelio de Lucas", xxii, 36 (ib., 1263-1280).

• (2) "Obras acerca de la vida monástica": — Respecto a la matanza de monjes en el Monte Sinaí, en siete partes, narrando la vida del autor en el Sinaí, la invasión de los Sarracenos, el cautiverio de su hijo, etc. (ib., 590-694); Respecto de Albianos, un monje Nitrian cuya vida se presenta como un ejemplo (ib., 695-712); "Acerca del Ascetismo" (Logos asketikos, referente al ideal monástico, ib., 719-810); "Acerca de la pobreza voluntaria" (peri aktemosynes, ib., 968-1060); "Acerca de la superioridad de los monjes" (ib., 1061-1094); "Para Eulogios el monje" (ib., 1093-1140).

• (3) "Advertencias" (Gnomai) o "Chapters" (kephalaia), respecto a 200 preceptos resumidos en máximas cortas (ib., 1239-62). Posiblemente preparados por sus discípulos a partir de sus discursos.

• (4) "Cartas": — Possinus publicó 355, Allatius 1061 cartas, divididas en cuatro libros (P. G., LXXIX, 81-585). Muchas están incompletas, varias están sobrepuestas, o no son realmente cartas, sino extractos de las obras de Nilo; algunas son falsas. Fessler-Jungmann las divide en clases, tales como dogmáticas, exegéticas, morales, y ascéticas. En Fessler-Jungmann se mencionan ciertas obras atribuidas equivocadamente a Nilo, pp. 125-6.

NIKEPHOROS KALLISTOS, Hist. Eccl., XIV, xliv; LEO ALLATIUS, Diatriba de Nilis et eorum scriptis in his edition of the letters (Rome, 1668); TILLEMONT, Mémoires pour servir à l'histoire ecclésiastique, XIV (Paris, 1693-1713), 189-218; FABRICIUS-HARLES, Bibliotheca grœca, X (Hamburg, 1790-1809), 3-17; CEILLIER, Histoire générale des auteurs sacrés, XIII (Paris, 1729-1763), iii; FESSLER-JUNGMANN, Institutiones Patrologiœ, II (Innsbruck, 1896), ii, 108-128.

 

Oración

 

Oremos

Tú, Señor, que concediste a San Nilo de Ancira el don de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de que, viviendo fielmente nuestra vocación, tendamos hacia la perfección que nos propones en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo

Fuente de la biografía: Evangelizo.org.

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