
Millán, o Emiliano, nació hacia el año 473 en Berceo, en la actual La Rioja, en una familia humilde, y en su juventud fue pastor. Hacia los veinte años se puso bajo la guía de un ermitaño llamado Félix, en los riscos de Bilibio, cerca de Haro. Después regresó a su tierra y se retiró a las montañas de la sierra de la Demanda, donde vivió durante décadas en soledad, oración y penitencia en cuevas de la zona.
El obispo de Tarazona lo ordenó sacerdote y le confió la parroquia de Berceo, pero, según su biógrafo, su generosidad con los pobres le valió críticas de otros clérigos y terminó dejando el cargo. Volvió entonces a su retiro de la Cogolla, donde se le unieron discípulos que formaron una pequeña comunidad. Murió, según la tradición, ya centenario, hacia el año 574. Su vida fue escrita en el siglo VII por san Braulio de Zaragoza, lo que la convierte en una de las biografías más antiguas de un santo hispano.
En torno a su tumba crecieron los monasterios de Suso y Yuso, en San Millán de la Cogolla, declarados Patrimonio de la Humanidad. En ellos se escribieron las Glosas Emilianenses, uno de los primeros testimonios escritos del romance castellano, y vivió el poeta Gonzalo de Berceo, que cantó su vida. Fue considerado patrono de Castilla. Su fiesta es el 12 de noviembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.