San Nicecio fue obispo de Besançon, en la antigua Borgoña, en el este de la actual Francia, a finales del siglo VI y comienzos del VII. Era una época en la que la ciudad y su región trataban de reconstruirse tras las incursiones de los alamanes. Las listas antiguas de obispos lo sitúan antes de san Protadio, y una de ellas señala que fue contemporáneo y amigo del papa san Gregorio Magno.
Se conservan muy pocos datos de su episcopado. Las fuentes destacan su talento como predicador y su gran caridad, y le atribuyen la construcción de la iglesia de San Pedro en la ciudad. Durante su tiempo, el monje irlandés san Columbano fundó el monasterio de Luxeuil, dentro de los límites de la diócesis. Las costumbres irlandesas que traía Columbano, como su modo de calcular la fecha de la Pascua, causaron recelo entre los obispos de la región, que en el año 602 lo convocaron a un sínodo; es posible que Nicecio participara en aquellas deliberaciones, aunque no se sabe qué postura adoptó.
Murió probablemente hacia el año 610 y fue sepultado en la iglesia de San Pedro. Su nombre figura en el martirologio y en las letanías de la diócesis de Besançon, que celebra su fiesta el 8 de febrero, y tiene dedicadas algunas parroquias en la región del Franco Condado.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.