
Jerónimo Emiliani, o Miani, nació en Venecia en 1486, en una familia patricia. Huérfano de padre desde pequeño, se dedicó a la carrera de las armas al servicio de la República de Venecia. En 1511, durante la guerra de la Liga de Cambrai, defendía como gobernador la fortaleza de Castelnuovo de Quero cuando fue capturado y encarcelado. Según la tradición, logró escapar tras encomendarse a la Virgen, y en el santuario de la Virgen Grande de Treviso prometió dedicarse por entero a Dios.
De vuelta en Venecia cambió de vida: se unió a la Compañía del Divino Amor, una asociación de laicos y clérigos dedicada a la caridad, y durante la hambruna y la peste de finales de la década de 1520 se entregó a los enfermos y a los niños que quedaban huérfanos. Repartió sus bienes, acogió huérfanos en su casa, les dio educación y un oficio, y fundó orfanatos y casas para mujeres arrepentidas en Venecia, Bérgamo, Milán y otras ciudades del norte de Italia.
Para continuar su obra reunió a un grupo de compañeros que dio origen a la Compañía de los Siervos de los Pobres, más tarde Clérigos Regulares de Somasca, por el pueblo cercano a Bérgamo donde tenía su centro. Murió en Somasca el 8 de febrero de 1537, contagiado de la peste mientras atendía a los enfermos. Fue canonizado en 1767, y Pío XI lo declaró en 1928 patrono universal de los huérfanos y de la juventud abandonada.
Oración
Oremos
Dios, Padre bondadoso, que hiciste a San Jerónimo protector y padre de huérfanos, concédenos, por su intercesión y méritos, conservar con fidelidad el espíritu de adopción por el que nos llamamos y somos hijos tuyos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.