San Esteban de Muret, llamado también de Grandmont, fue un ermitaño francés de los siglos XI y XII y el inspirador de la Orden de Grandmont. Según la tradición era hijo de un noble de Thiers, en Auvernia. Los relatos sobre su juventud, escritos varias décadas después de su muerte, presentan problemas de cronología, pero coinciden en que viajó a Italia y allí conoció comunidades de ermitaños que influyeron en su vocación.
Hacia el año 1076 se estableció en Muret, cerca de Limoges, donde vivió durante casi cincuenta años en una pequeña ermita, entregado a la oración, al ayuno y a una pobreza muy estricta. Atrajo a numerosos discípulos, con los que formó una comunidad. No escribió una regla, porque decía que la única regla era el Evangelio, pero de sus enseñanzas se recogieron después sentencias y normas. Su ideal era una pobreza radical, el rechazo de las propiedades y la confianza total en la Providencia; los clérigos se dedicaban a la oración y los hermanos legos a la administración material.
Murió en Muret en 1124. Poco después, sus discípulos se trasladaron a Grandmont, de donde tomó nombre la orden, que subsistió hasta finales del siglo XVIII. Esteban fue canonizado por el papa Clemente III en 1189.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.