
Mederico, conocido en Francia como saint Merry, nació en Autun, en Borgoña, en el siglo VII. Siendo muy joven ingresó en un monasterio de su ciudad, probablemente el de San Martín de Autun, donde llevó una vida religiosa ejemplar y, con el tiempo, fue elegido abad contra su voluntad. Gobernó la comunidad con el ejemplo, pero la fama de santidad que le rodeaba le atraía tantas visitas que buscó la soledad.
Renunció al cargo y se retiró durante un tiempo a un bosque cercano a Autun, donde vivía del trabajo de sus manos, dedicado a la oración. Una enfermedad le obligó a volver al monasterio. Ya anciano, emprendió una peregrinación a París para visitar la tumba de san Germán, el obispo de origen borgoñón venerado en esa ciudad. Se instaló con un compañero, Frodulfo, en una pequeña celda junto a una capilla dedicada a san Pedro, en la orilla derecha del Sena, y allí pasó sus últimos años, gravemente enfermo, hasta su muerte hacia el año 700.
Fue sepultado en esa capilla, que con el tiempo se convirtió en la iglesia de Saint-Merri, una de las parroquias históricas del centro de París, reconstruida en estilo gótico en el siglo XVI y que todavía lleva su nombre. Su memoria se celebra el 29 de agosto, y es uno de los santos que dieron nombre a barrios y calles del viejo París.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.