
Juan de Perugia, sacerdote, y Pedro de Sassoferrato, hermano lego, fueron dos frailes franciscanos de la primera generación, enviados a la península ibérica en vida de san Francisco de Asís con el propósito de predicar el Evangelio a los musulmanes, un deseo que el propio Francisco había intentado cumplir en Oriente.
Según el relato tradicional, se establecieron primero en Teruel, en unas pequeñas celdas junto a la iglesia de San Bartolomé, donde vivieron un tiempo de retiro y pobreza que les ganó el aprecio de la gente, y después predicaron con fruto en la ciudad. Más tarde pasaron a Valencia, que era entonces capital de un reino musulmán. Allí se alojaron en una casa humilde cerca de la iglesia del Santo Sepulcro y, cuando intentaron predicar públicamente, fueron detenidos y llevados ante el gobernante de la ciudad. Al negarse a renunciar a su fe y a su misión, fueron decapitados en el año 1231, pocos años antes de que Jaime I conquistara Valencia.
Sus restos fueron llevados más tarde a Teruel, donde se veneran en la iglesia de San Francisco. Son considerados los protomártires franciscanos de España, y su culto fue confirmado por el papa Clemente XI a comienzos del siglo XVIII.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.